De por qué empecé a escribir un Blog

Era de noche, me subí al tren y fui hasta la Estación Terminal donde se realizaba un casting de stand up. Tenía que representar delante de un puñado de especialistas una serie de textos que previamente había escrito. Hice el casting como un trámite. Subí al mismo tren y regresé. Cuando llegamos y se detuvo, espere sentada, ni siquiera baje a estirar las piernas. Al cabo de un rato, el tren reanudó su marcha y emprendió el retorno a la Estación Terminal. Bajé y fui directo a hacer la fila para buscar la devolución del casting. En eso me asalta un sentimiento: no quiero que me acepten. No quiero hacer stand up, no quiero pararme sola en un escenario a hablar delante de un auditorio. Eso no tiene nada que ver conmigo, no tiene sentido. A medida que mis pensamientos me abruman, la fila avanza y llego a la ventanilla. Una señora  de anteojos grandes y raya al medio me pide mi nombre y se pone a buscar un sobre. Su manera de moverse y su rapidez mecánica denotaban que estaba detrás de esa ventanilla hacía mucho tiempo, años seguramente. Para mi era un momento único y crucial. Ella encuentra el sobre, lo abre, saca un papel, me mira por arriba de los anteojos.

– No quedaste.

Alivio. Mucho.

– Hay una nota, cosa que no es frecuente – me dice y sigue leyendo. – “Aceptación denegada. Sin embargo destacamos los textos presentados. Tener en cuenta”

Me voy sin decirle nada, sin agarrar la nota, sin stand up, con las manos vacías y subo al mismo tren una vez más. Estoy tan contenta que elijo sentarme en las escaleras del vagón (un vagón muy viejo, por cierto) y cuando el tren arranca siento el viento golpearme la cara. Soy feliz.

La Trochita - Esquel

Vagones que acarrea La Trochita de Esquel. 2011

Me desperté perturbada. Es extraño que recuerde tan claramente las sensaciones que experimento mientras sueño. ¿Qué onda? ¿Tiene algún significado todo esto? Me puse a buscar pistas. Empecé por lo más fácil:

– Disculpe la molestia Señor Google – soy muy respetuosa. – ¿Me podría decir, si es tan amable, qué quiere decir soñar con trenes?

– ¡Oh, por favor! No es ninguna molestia, señorita. Estoy las 24hs a su disposición – contestó siempre tan predispuesto Señor Google. – Soñar con un tren que llega a una estación tiene que ver con las nuevas oportunidades y viajar en dicho tren tiene que ver con la preparación de próximos viajes.

Podría haber repreguntado pero no lo hice. Le agradecí y prometí hacerle otra visita en algún momento del día.

– Ojo – me dijo antes de minimizarse. – Todo sueño es interpretable según el contexto del sujeto.

Puse agua a calentar. Fui hasta al baño, abrí el botiquín y ahí estaba, como siempre, sentado atrás del espejo.

– Che, Contexto ¿querés venir a tomar unos mates y a charlar un rato? Te quiero contar un sueño que tuve.

Me dio un poco de pena ver como se desplazaba hasta la cocina. Es tan amorfo que le cuesta mucho salir de atrás del espejo y trasladarse sin desarmarse. Lo ayudé juntando las partes que iba dejando por el camino, aunque no le gusta nada que lo toque.

Mate va, mate viene, le conté el sueño y lo que había hablado con Señor Google. Me gustan las charlas con Contexto. No le saco los ojos de encima porque es muy divertido ver cómo a medida que mi relato fluye, Contexto va dejando de lado su amorfosidad y va mutando hasta adquirir una forma definida, o varias.

Cuando íbamos por el segundo mate era evidente que Contexto tenía la misma forma que tiene la ilusión del viaje en el que, en breve, nos vamos a embarcar con  M*tu (él es de coquetear mucho con el anonimato y la relación entre ellos me pone un poco celosa). Entendí que Contexto se había mimetizado muy bien y muy rápido con la respuesta de Señor Google. Pero yo buscaba algo más, algo más profundo, y se lo dije. Entonces Contexto muy despacio empezó a tomar una forma que hacía mucho que no veía, de la que ya casi me había olvidado.  Era la forma que tiene mi deseo de escribir y ser leída. Algo que nunca fue más que eso: un deseo.

Asique agarre mi sueño y puse un poco de él en mi caja de señales (tengo una gran colección de señales, me encantan), otro poco en la mochila de mi voz interior, y con lo que quedaba armé este blog.

Me subo a este tren con la intención de ir escribiendo su recorrido mientras el viento me da en la cara y me siento feliz.

La Trochita - Esquel 01

La Trochita partiendo de la estación de Esquel. 2011

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